Fredo Godínez

Prefacio

Yo conocía poco y nada sobre el Fonca. Mi relación con esta Institución se dio cuando Moisés Rosas Silva -Secretario Ejecutivo del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla (CECAP) en 2013- fue requerido por Rafael Tovar y de Teresa para asumir la Dirección General del Fonca. En ese momento quise saber a dónde se iba el Secretario del CECAP con el que había comenzado a tener una relación amistosa. Muchos meses después, me ofreció -a través de Joaquín Alonso, su mano derecha y quien había sido mi jefe directo en la Dirección de Museos del CECAP- la oportunidad de unirme a su equipo en el Fonca. Sin dudarlo, acepté. Siempre tuve el sueño de vivir en la CDMX y trabajar en CONACULTA, Moisés Rosas me estaba abriendo la puerta.

La primera tarea que me dieron fue investigar todo lo que pudiera encontrar en internet sobre el Fonca y cada uno de sus programas. Busqué por todos lados, realicé resúmenes de cada programa, hasta llegar a casi una exposición sucinta del mismo. Y sí, también leí las Reglas de Operación y Tercer Convenio Modificatorio al Contrato de Mandato.

Necesitaba conocer bien a dónde iba a ir parar.

El Programa que tuve a mi cargo por año y medio fue México en Escena, luego debido a mi gran interacción con la comunidad artística que comencé a tener apoyé al Programa de Creadores Escénicos en lo respectivo a la difusión de sus proyectos y después me hice cargo de las Redes Sociales.

I – Antes del Fonca

En agosto de 2014, la revista Tierra Adentro publicó un interesante artículo dedicado a analizar el papel de las becas artísticas y principalmente del Fonca en el desarrollo cultural de México; lo titularon: La República de las Becas. Un repaso al sistema de apoyo a creadores. El número lo coordinó Alicia Quiñones, quien abre el repaso con el texto: Antes del Fonca; donde comenta que el término “política cultura” es reciente y uno de los impulsores es José Vasconcelos:

“Cuando estuvo al frente de la Secretaría de Educación Pública y Bellas Artes (1921-1924) promovió ‘la educación estética del pueblo’, una especie de revolución o reeducación social que incluía la formación en artes plásticas, literatura, música y danza en educación básica; asimismo, impulsó el movimiento muralista mexicano y creó una fuerte campaña sobre el libro y las bibliotecas”

Empero, José Luis Martínez Hernández en el texto El estado mexicano y la creación artística -publicado dentro del libro Arte y Cultura en Movimiento. 20 años del Fonca– comenta:  

“La tradición mexicana de apoyo y estímulo a sus creadores se remonta al mundo prehispánico, donde a todos aquellos que demostraban aptitudes para la danza, el canto, las artes escénicas y manuales se les eximía del pago de tributos, contribuyendo además a su alimentación y subsistencia. Durante los tres siglos del virreinato, este apoyo toma nuevas formas venidas de Europa, como el mecenazgo y el encargo de obra, en particular en la arquitectura, la escultura, la puntura y las artes aplicadas”

En ese mismo texto comenta en unas notas al pie:

“Maximiliano de Habsburgo otorgó, en 1886, una beca a Melesio Morales para estudiar en Italia. El presidente Porfirio Díaz y Justo Sierra apoyaron con una beca a Ricardo Castro para perfeccionar su educación musical en Europa y a Roberto Montenegro para estudiar en Madrid y París. En 1907, Teodoro Dehesa, gobernador del Estado de Veracruz, dio una beca a Diego Rivera para estudiar en Europa”.

A esas políticas culturas iniciadas por Vasconcelos desde su paso por la UNAM comenzarían a rendir frutos con la creación del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1946 durante el gobierno de Miguel Alemán y posteriormente con la creación del Consejo Nacional para Cultura y las Artes en Diciembre de 1988.

II – Creación del Fonca

En Arte y Cultura en Movimiento. 20 años del Fonca, Héctor Vasconcelos en el texto Orígenes, escrito exprofeso para dicha publicación, comenta:

“Acaso una de las primeras formulaciones del concepto de un fondo para la creación artística tuvo lugar en un cuarto del King´s College de la Universidad de Cambridge. Corría el año del Señor -diría Thomas Mann- de 1970. Octavio Paz, a la sazón titular de la Cátedra Simón Bolívar de dicha universidad británica, solía visitar con su esposa, Marie-Jose, mi cuarto de estudiante, a veces solos, otras veces en compañía de amigos comunes como Eliza Breton (viuda de André), John Kenneth Galbraith, Lucía Santa Cruz, Claudio Arrau y otros. Recuerdo que ahí hablamos de la conveniencia de que en México existiesen mayores estímulos estatales para la creatividad artística. Galbraith, con quien yo había tomado un curso sobre financiamiento de las artes en Harvard, sostenía que en ninguna parte del mundo la cultura es sustentable por sí misma a través de los mecanismos del mercado: el Estado o la iniciativa privada debían subsanar déficits”.

Alicia Quiñones -en el artículo mencionado líneas arriba- señala que Octavio Paz escribe en 1975 el artículo Declaración de a libertad del arte en Excélsior y comparte el siguiente extracto:

“Es bueno que se pida la colaboración de escritores y artistas para, entre todos, buscar la manera de cambiar la orientación, efectivamente burocrática, de las actividades del Estado en materia de literatura y de arte […] debe gastarse menos en administración y más en ayuda de los creadores y productores de arte y literatura […] el INBA debería de dar becas a los escritores y artistas jóvenes. Lo ideal sería construir un fondo para el fomento a la literatura y el arte, que funcionase de manera independiente y destinado a ayudar a escritores y artistas dentro de la máxima libertad estética e ideológica”.

Ese mismo año en la revista Plural, escritores como: Octavio Paz, Luis Villoro, Salvador Elizondo, Gabriel Zaid, Juan García Ponce, José Revueltas, José de la Colina, Vicente Leñero, Carlos Monsiváis, Alí Chumacero, Jorge Ibargüengoitia, María Luisa Mendoza, José Emilio Pacheco, Carlos Pellicer, Rodolfo Usigli, Fernando Benítez, Tomás Segovia, Julieta Campos, Jaime García Terrés, Emilio Carballido, Elena Poniatowska y Juan José Arreola, publicaron una declaración bajo el título de Ideas para un Fondo de las Artes; donde -según Quiñones:

“se proponía que la Institución rectora de estos apoyos debía ser autónoma, que concentrara y distribuyera recursos destinados a la creación y promoción del arte de diferentes dependencias, pero que a su vez no formara parte de la administración pública; se planteaba, pues, una descentralización de la vida cultural, que apoyara a los creadores en distintos estados de la República, destinando la mitad del presupuesto para este fin”.

Y más adelante, Quiñones comparte un extracto de dicha carta:

“Todos los subsidios otorgados estarán sujetos a escrutinio público, a través de una lista donde se indicará quién recibe cuánto para hacer qué. También será públicos los ingresos de la junta, los jurados, visitadores, el administrador y el personal administrativo. […] Hemos sido testigos, en nuestra época, de la reaparición del prejuicio bárbaro que atribuye al Estado poderes especiales en el campo de la creación literaria; también hemos sido testigos de sus nefastos resultados, lo mismo en el campo del arte que en el de la moral: obras mediocres y literatos serviles. Esta observación es aplicable a las otras artes no verbales, como la música, la pintura, la escultura y la arquitectura”.

Sin embargo, tuvieron que pasar quince años para que un 2 de marzo de 1989 se creará el Mandato Irrevocable Número 10886-1, denominado Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), donde según reza el Mandato:

“la Secretaría de Educación Pública, a través de “El Mandante”, celebró con el “El Mandatario”, en aquel entonces Sociedad Nacional de Crédito, hoy Sociedad Anónima, un contrato de mandato cuya finalidad consistió en la creación de un mecanismo financiero mediante el cual recibieran donativos del Estado y de la sociedad civil para apoyar la creación y difusión de los bienes artísticos y culturales, así como la conservación de nuestro patrimonio cultural. A dicho contrato de mandato se le identificó como Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (en los sucesivo “el Mandato”), para tal efecto, se otorgó un monto de cinco mil millones de pesos en la unidad monetaria vigente en esa fecha[1]

A partir de ese momento la comunidad cultural en conjunto con las autoridades gubernamentales dieron vida al Fonca.

III – 31 años del Fonca

A lo largo de los 31 años de existencia, el Fonca ha tenido como Directores Generales a: Héctor Vasconcelos, María Cristina García Cepeda, José Luis Martínez, Mario Espinosa Ricalde, Raúl Zorrilla, Martha Cantú Alvarado, Irma Caire Obregón, Moisés Rosas Silva, Juan Meliá Huerta, Mario Bellatin, Marina Núñez Bespalova y, actualmente, Adriana Konzevik Cabib.

Tiene y ha tenido los siguientes Programas: Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA), Jóvenes Creadores, Creadores Escénicos, Músicos Tradicionales Mexicanos, Compañía Nacional de Teatro (CNT), Programa de Producción Radiofónica, Concurso de Producción Radiofónica, Centro de Experimentación y Producción de Música Contemporánea (Cepromusic), Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac), Estudio de Ópera y Bellas Artes (EOBA), Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales, México en Escena, Teatro para la Comunidad Teatral, Programa “Edmundo Valadés” de Apoyo a la Edición de Revistas Independientes, Encuentro Nacional de las Artes Escénicas (Enartes), Becas para Estudios en el Extranjero, Programa de Residencias Artísticas, Programas de Residencias Artísticas para Creadores de Iberoamérica y de Haití en México, Programa de Apoyo a la Traducción de Obras Mexicanas a Lenguas Extranjeras (ProTrad), Artes Aplicadas, Cátedra Cultura de México, Apoyos Especiales, Programa México: Puerta de las Américas, Programa Escritores en Lenguas Indígenas, Premio Nacional de Artes y Literatura; entre otros. Recientemente se han anexado al Fonca: Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) y Fondo Regional para la Cultura y las Artes (FORCA).

Y según el mismo Fonca, en estos 31 años ha otorgado 22,826 apoyos, estímulos y becas a la creación artística en 96 disciplinas y especialidades, y ha apoyado a más de 19,000 creadores individuales y 3,825 grupos artísticos con distintas vocaciones y lenguajes. Todo eso se ha reflejado en: más de 125 mil obras en las siguientes disciplinas: Artes aplicadas, Artes visuales, Artes y Tradiciones Populares, Circo, Danza, Diseño, Arquitectura, Gestión y estudios culturales, Historia, Interdisciplina, Letras, Letras en lenguas indígenas, Medios audiovisuales, Música, Restauración y Teatro.

IV – Extinción del Fonca

El pasado 2 de abril del año en curso, se publicó en el Diario Oficial de la Federación un Decreto por el cual se ordenaba la extinción inmediata de los fideicomisos existentes en distintas áreas del Gobierno.

El 7 de abril, después de unos días de silencio que sirvieron para cimbrar el miedo y la especulación, Alejandra Frausto -Secretaria de Cultura Federal- informó que: 7 fideicomisos desaparecerán y hemos hecho todo lo posiblemente legal para defender la permanencia del Fonca, Foprocine y San Ildefonso. Luego aclaro que todo está en manos de Irma Sandoval, titular de Secretaría de Función Pública, y de Arturo Herrera, titular de Hacienda.

Días posteriores, Irma Eréndira Sandoval -Secretaria de Función Pública- acusó sin hacer distinciones que todos los fideicomisos gozaban de “opacidad y corrupción”.

El pasado 17 de abril, la Secretaría de Cultura compartió un comunicado donde se informaba lo referente a los fideicomisos que existían dentro de la misma. Sobre el Fonca se dijo:

“el Fonca será incorporado a la estructura orgánica de la Secretaría de Cultura, lo que permitirá contar con reglas de operación claras, transparentes y sin espacio a la corrupción. Además de dotarlo de certeza jurídica, reconociendo como un Sistema Nacional de Creadores que abarca desde los jóvenes creadores de los estados hasta los eméritos en todos los campos de la creación[2]”.

Lo trazado por toda una comunidad cultural se decidió tirar por la borda. El subtexto deja claro que el actual régimen veía al Fonca y la comunidad cultural como entes corruptos. Y si quedan dudas, habrá que recordar el tweet de Irma Eréndira Sandoval ese mismo día:

“Se acabó el FONCA salinista, nacido para controlar a los rebeldes y premiar a los compadres.

Nace un nuevo sistema de apoyo transparente a todos los creadores del país.

[…]

El golpeteo fue mero oportunismo[3]”.

Al siguiente día comentó lo siguiente, también en Twitter:

“Serénense artistas.

1) Es un hecho histórico que Salina creó FONCA en marzo de 1989, para mitigar las críticas al fraude electoral.

2) Pero “origen no es destino” y por supuesto que reconozco la gran valía de la comunidad artística.

3) Hoy @cultura_mx tiene rango SECRETARIAL

[…]

Flaco favor hacen a la cultura quienes añoran las formas del pasado.”[4]

Si alguien tenía dudas de la extinción del Fonca, Irma Eréndira Sandoval -y no Alejandra Frausto– lo dejo bien en claro.

El Fonca tal y como se conoce paso a la Historia y de las formas más erróneas. Se ha acusado a dicha Institución de forma arbitraria y sin tener pruebas, concretas, en la mano.

Como bien explica Christopher Domínguez Michael en un artículo publicado en Letras Libres[5], la extinción del Fonca de parte de este régimen obedece a un acto de mala fe.

Por otro lado, Pedro Ángel Palou en su columna Desestimar la cultura, publicada el pasado miércoles en Contra Réplica-Puebla; deja en claro la relevancia que el Fonca tuvo para la Cultura de México:

“[…] el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes ha sido todo menos clientelar, ha sido transparente y ha permitido que jóvenes de todo el país pudieran existir en el concierto cultural, sin tenerse que ir por vez primera a la capital del país. Miles de proyectos culturales han visto la luz, se han desarrollado y han florecido gracias a los estímulos del Fondo. Es un profundo error prescindir de un mecanismo -como todos, perfectible- que en este tiempo nos ha permitido crecer con menos inequidad y promover decididamente el teatro, la danza, la música, las artes plásticas, la literatura, las lenguas indígenas, los proyectos de coinversión, la investigación cultural y artística. Museos, revistas, editoriales independientes, compañías de teatro y danza, a lo largo y ancho de la república sin otro compromiso que el de crear”[6].

El daño está hecho y el Fonca, tal y como lo conocemos dejará de existir paulatinamente.

En su portal, Letras Libres reunió varias voces de miembros de la comunidad artístico-cultural hablando sobre el “asesinato” que el régimen de Andrés Manuel López Obrador le realizó al Fonca. Vale la pena leerlo: Adiós al Fonca tal y como lo conocemos[7].

Colofón

Muchos en redes sociales festejan, pues han entendido que el Fonca fue salvado. La ceguera o el apoyo ciego a este régimen nos les permite ver la realidad. Y lo dijo claramente, Marina Núñez Bespalova en la entrevista que días atrás tuvo en Noticias 22[8]:

“lo vamos a poner en estructura a través de una Dirección General. Aprovechamos el único decreto que existe, que es el del Sistema Nacional de Creadores (SNCA) y en ese decreto vamos a incluir otros Programas, además del SNCA. […] Ahora lo que vamos a hacer es integrar este Sistema, realmente hacerlo un Sistema; vamos a integrar a Jóvenes Creadores, vamos a integrar algunas otras piezas que pueden hablarnos de todo un cuerpo, de un todo. Así como casi siempre se hacen símiles con el Sistema Nacional de Investigadores, por ejemplo, donde hay distintas categorías de investigación, algo muy similar estamos intentando formar con el SNCA. Esto le va a dar certeza jurídica a, como mínimo, 7 programas que maneja el Fonca. […] No va a desaparecer ningún Programa. Se están reordenando. […] El Fonca no va a cambiar sus mecanismos de selección. […] Lo sustancial del Fonca, el corazón del Fonca, ese permanece. […] Es un proceso largo. De la noche a la mañana no se cambia de figura. Esto continua.  […] tenemos la gran posibilidad de que el Fonca sea o como se llame la Dirección General […]

En resumidas cuentas, van a buscar conservar la esencia del Fonca; pero este se ha extinguido tal y como lo conocemos, se pensó y configuró por algunas de las plumas y artistas más brillantes que ha tenido México. Ni siquiera saben si por mera nostalgia se va a seguir llamando Fonca o no.

Habrá que estar vigilantes.

Posdata: Este mismo día en el portal electrónico de Gluc (https://gluc.mx/) podrán encontrar mi columna intitulada: Defender al Fonca es pelear por la Historia Cultural de México, donde abordo mis motivos y razones por las cuales muchos tendríamos que estar obligados a defender este tipo de Instituciones y Programas.

Fuentes:

  1. Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. 18 años de inversión en el patrimonio vivo de México. (México, 2006).
  2. Arte y Cultura en Movimiento. 20 años del Fonca. (México, 2010).
  3. La República de las Becas. Un repaso al sistema de apoyo a creadores. Revista Tierra Adentro (México, 2014).
  4. https://gluc.mx/opinion/amlo-extingue-fideicomisos-fonca-desaparecera
  5. https://www.gob.mx/cultura/prensa/a-31-anos-de-su-creacion-el-fonca-se-afianza-como-la-mas-importante-institucion-mexicana-de-estimulos-a-la-creacion-artistica-y-cultural-y-consolida-su-dimension-nacional?state=published.

[1] https://fonca.cultura.gob.mx/marco-normativo/

[2] https://www.gob.mx/cultura/prensa/secretaria-de-cultura-informa-sobre-resultado-de-gestiones-acerca-del-decreto-que-extingue-los-fideicomisos?idiom=es

[3] https://twitter.com/Irma_Sandoval/status/1251518706875686912

[4] https://twitter.com/Irma_Sandoval/status/1251703827205550080

[5] https://www.letraslibres.com/mexico/cultura/poca-y-mala-fe-el-fonca

[6] https://puebla.contrareplica.mx/nota-Desestimar-la-cultura202022438

[7] https://www.letraslibres.com/mexico/cultura/adios-al-fonca-tal-y-como-lo-conocemos

[8] https://twitter.com/FONCAMX/status/1252802403516153861

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