Los humanos

Por Viridiana Nárud

Es reconfortante ver en el teatro historias de gente parecida a nosotros, que hablen vistan y tengan problemas similares al promedio de la población. Hablar de la familia y sus problemáticas tiene un grado de complejidad cuando se desea revelar un conflicto en particular. En “Los humanos” obra escrita por Stephen Karam se plantean distintos conflictos en donde el ser humano queda expuesto.

Es Navidad, la familia de Bere novia de Rich, viene a festejar y a conocer su nuevo departamento ubicado en el centro de la ciudad. Es un espacio poco acogedor al que apenas da la luz, sin embargo, su costo es accesible debido a la actual problemática de costo de la renta en las ciudades. La escena principal transcurre con diálogos que carecen de acción dramática y que dibujan muy bien los clichés del hablar cotidiano. La madre, habla y actúa como una típica madre; el padre, como un típico padre y así consecutivamente. ¿Qué se nos revela o cuál es el conflicto? No queda claro.

Conforme transcurre la obra, verdades aparentemente siniestras tratan de salir a luz, sin embargo, el constructo narrativo o trama queda trazado por la superficie, el iceberg no tiene fondo así que el colapso será inminente. La dirección de Diego del Río se apoya en la dirección de actores. Todos cumplen su papel de buena manera, pero existe algo que se antepone y es el discurso. Daré dos ejemplos: El uso del escenario. El Foro Shakespeare está dividido en sala y escenario. En el primero, los espectadores se sientan y en el segundo transcurre la obra. Diego del Río opta por abrir un espacio dentro del teatro obligando al espectador a ver gran parte de la obra volteado, la pregunta: ¿qué gana la obra o el espectador al hacer este juego? El segundo ejemplo es el final de la obra: La obra tiene un ritmo, que juega con lo siniestro, pero desde su constructo las voces de los personajes no permiten que esto se logre. El final queda expuesto como un gran melodrama con un crescendo que rompe con el ritmo.

Los humanos es una obra demasiado humana, que a manera de entender el texto, sólo es necesario ajustarse a él ya que no existe ningún conflicto que genera la tensión y nos permita llegar de manera orgánica al clímax. Existe un gran ejemplo en la creación de tramas siniestros, incómodos, que transgreden al espectador: “Festen” película de Thomas Vintenberg es una escuela de cómo revelar secretos dentro de la familia con conflictos claros mientras todo transcurre en una cena familia.