Teatro desde la virtualidad

Fredo Godínez (@AlfiePingtajo)

 

La emergencia sanitaria con motivo del Covid19 ha evidenciado las debilidades del ámbito cultural, pero también ha sido una gran oportunidad para evolucionar.

 

Resiliencia, sobrevivencia y adaptación es el trinomio al que las artes escénicas y el ámbito cultural se han tenido que encomendar.

 

Las Ferias del Libro como la de Guadalajara demostraron que se puede llegar a más público del esperado y con ello aumentar su impacto. Lo mismo pasó con la Feria del Libro y la Rosa que organiza año con año la UNAM.

 

El ámbito teatral tardó más en reaccionar.

 

La Compañía Nacional de Teatro comenzó a realizar “Charlas relajadas” donde podía verse a su elenco platicar de diversos temas que normalmente no se tratan con el público que no forma parte del círculo teatral. A la par y a través de la plataforma gubernamental de la Secretaría de Cultura: Contigo en la distancia: comenzaron a liberar algunas de su obras para el deleite del espectador teatral. Y poco a poco, otros gobiernos comenzaron a facilitar la memoria fílmica de sus festivales y es así como muchos han podido acceder a una amplia muestra de artes escénicas.

 

En casi todas las Secretarias o Institutos Culturales del país se tiene la costumbre de hacer memoria fílmica de los Festivales más importantes que organizan. Empero, ya sea por falta de recurso o falta de visión, ni los foros independientes ni las compañías artísticas conservan una grabación por cada proyecto montado y si lo tienen no está grabada con la calidad requerida.

 

Sin embargo, hubo algunos que lograron reaccionar sobre la marcha. El Teatro La Capilla comenzó a transmitir obras a través de la plataforma de zoom; por otro lado la productora Tercera Llamada ofreció un producto exprofeso para ser visto por zoom. El Foro Shakespeare encontró un hueco -entre todo lo que comenzaba a realizarse en la pandemia- y organizó conversatorios nocturnos: Insomnio, donde los artistas conversaban sobre lo que extrañaban de la “normalidad” y cómo estaban sobreviviendo a la pandemia: un viaje a su intimidad; y posteriormente comenzaron a realizar streaming teatral a través de la plataforma NeermeTv de Boletia. Mientras que La Teatrería –entendiendo, pienso, el futuro- se asoció con la plataforma Teatrix para comenzar a subir puestas en escena que puedan disfrutarse desde un smartphone, una table o una smartv. Ahora existe, entonces, Teatrix México donde uno podrá ver producciones escénicas tanto de México como de Argentina y de España.

 

Hasta ahorita nadie -al menos, no he visto- ha compartido su numeralia, pero da esperanza ver que existen compañías y productoras dispuestas a romper el canon escénico.

 

Les guste o no, a los puristas del Teatro, la virtualidad llegó para quedarse y si quieren tener mayor alcance y mantenerse vigentes tendrán que apostar por esta nueva forma de hacer Teatro. La oportunidad es amplia y podrá servir para formar públicos e incluso para generar turismo teatral en cada Estado y en todo el país.

 

La Capilla, El Milagro y Foro Shakespeare ya han experimentando con obras que tienen presencia de público en el foro y también la transmisión vía streaming.

 

No es perder público es aumentar el impacto.

 

Con la adecuada producción y los correctos canales de difusión podrían tener un foro lleno o a la mitad de su capacidad de forma presencial y tener un porcentaje más amplio a través de una pantalla y cuyos espectadores podrían ser no sólo de otros Estados del País si no de otras partes del continente americano o europeo.

 

Resiliencia, sobrevivencia y adaptación es el mantra que la comunidad teatral tendrá que repetirse, cada mañana, para evitar desaparecer del mapa escénico y cultural del país.

 

Debo decir que yo vi un par de obras vía streaming que deseo ver en vivo y reviví otras a las que no había podido llevar a la familia y han pedido verla en vivo en cuanto pase el tema de la pandemia. Desde mi perspectiva, lejos de perder espectadores, acabaron de sumar a tres nuevos espectadores.

 

No se puede vivir del aplauso

Por Viridiana Nárud (@viridianaeunice)

En un mundo en donde el valor de una persona se encuentra determinado por la demanda del mercado, el artista va a la baja de manera estrepitosa. Actualmente, muchas personas pelean por que el arte continúe siendo mera inspiración de las musas, aunque el dolor de panza no permita pensar al artista de manera clara.

 

Recuerdo cuando una productora vino a mí para producirme. Después de mostrarle mi obra y con la condición de que se produciría bajo los más estrictos controles de calidad, cedí mis derechos por una temporada. La producción sería apoyada por empresarios a través de efiartes. Fue sorprendente cuando la productora en cuestión me dijo que no tendría pago ya que otro productor de mayor experiencia le había recomendado no pagarme. Es eso o no te producimos.

 

Para mí ceder esta obra significaba ceder años de trabajo. Parece que algunos productores del arte creen que nos alimentamos de aire, de musas que llegan en la noche después de horas de no haber comido y que los libros crecen en los árboles. Lamento informarles: no es así. El trabajo de un artista no proviene de la inspiración sino de horas de trabajo, estudio; que las librerías y escuelas no hacen excepciones en cobrarnos colegiaturas o libros por sólo decir que somos artistas.

 

Apenas hace unos días atrás, mientras buscaba departamento, me di cuenta que los artistas debemos pagar más por una renta para ser más confiables. ¿Cómo es esto? Debido a los ingresos inestables, se nos invita a pagar más mensualidades para ser más atractivos y sobre todo confiables, cosa que no sucede con un oficinista. Este podría mostrar sus estados de cuenta mensuales y pagar mensualmente la renta.

 

Que en la actualidad se dispute el pago de algunos interesados en el arte, que no son artistas y desean ser portavoces del gremio como si sólo existiera uno, es preocupante. El artista debe cobrar por su trabajo, no interesados del arte, ya que al no cobrar por su trabajo le arrebatan toda dignidad y esperanza.

 

Que productores tomen como pretexto al bajar recursos federales que el artista no debe cobrar por ser joven talento resulta un insulto, porque no es un favor pagarle al artista con su nombre en un flyer. El joven talento debe ser impulsado con un pago para que de esta manera pueda comprar más libros, pagar más talleres, alcanzar la emancipación del hogar y social. El pago es una retribución a las horas de vida que la persona ha invertido en su trabajo. El no pagar a un artista oculta un mensaje claro y cruel: tu vida no vale nada.

¿Como llevaremos al público a las salas?

Johana Trujillo

Mientras veía en Facebook la conferencia de prensa del Colegio de Productores de Teatro y Recio sobre 25 medidas para mitigar el impacto del COVID-19 en las artes escénicas me encontré con un comentario de Pilar Boliver que decía:

“El público es “también” fuente de ingresos para la actividad teatral y precisamente ese va a escasear, por obvias razones!! Muchas obras… poco público. Que onda con el público? Como los llevaremos a las salas?”

Y dado que a mi mente le gusta resolver retos, mi impulso fue responder a cómo los llevaremos a las salas. Comparto algunas ideas que llegaron a mi cabeza:

  1. Desde ahora enviar un mismo correo a todas las bases de espectadores que tienen los teatros de Red de Espacios Culturales Independientes Organizados CDMX así como de compañías y otros foros que tengan dicha estrategia de públicos para preguntarles a sus espectadores:
    • ¿cómo es su situación ahora y cómo ven que será al salir?
    • ¿cómo quieren mantenerse en contacto con el teatro?
    • ¿qué quieren volver a ver en las salas?
    • ¿Qué tienen que hacer los teatros y compañías para volverlos a ver en las salas cuando el aislamiento termine?
    • ¿Cómo quieren mantenerse en contacto con los teatros y compañías desde ahora?
  2. Enviar un código de descuento o pase “nos vemos pronto” y mediante un formulario elegir las obras y teatros en los que le gustaría hacerlos válidos para empezar a hacer una lista de “pre reservaciones” que los teatros confirmarán una vez que ya estén abiertos.
  3. Juntar en una misma base todos los espectadores de teatro que tienen y hacer conversatorios compartiendo el proceso creativo de las obras que son del agrado del público.
  4. Cada compañía mantener contacto con sus espectadores haciendo  las mismas preguntas del punto a y si no tienen una base de datos de sus espectadores será buen momento para iniciar una campaña en redes sociales para llamar a todas esas personas que conocen su trabajo.
  5. Reflexionar en qué ha funcionado y qué no ha funcionado para acercar al público al teatro y empezar a trabajar en ello desde ahora.
  6. Recordar los aprendizajes que les dejó en 2008 la influenza H1N1 y en 2019 el terremoto y qué hicieron para convocar al público con menos butacas para mantener la sana distancia.

Al final de dicha conferencia Ana Francis Mur, de las Reinas Chulas, respondió a los que se preocupaban por eso con:

  1. Campañas de mucha imaginación

Por otro lado, esa conferencia de prensa también me dejó pensando en tres retos que tendrá la comunidad de CDMX al regresar:

  1. Hay más espectáculos que teatro (y por eso proponen el punto 17 que es una coordinación entre espacios institucionales y espacios independientes para programar a espectáculos. Más invito a indagar en dicho reto y encontrar más estrategias)
  2. El retraso en los pagos a los artistas por parte de las instituciones
  3. La desigualdad socioeconómica de nuestro país que quedó más evidente con el coronavirus.

Fuente:
https://www.facebook.com/ColegioProductores/videos/2510542132539389/UzpfSTE1MDI4Nzk4MjI4OTM0OTo1NTE5NDMwNzIxMjM4MzY/

 

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FONCA: Antecedentes, origen, desarrollo y extinción

Fredo Godínez

Prefacio

Yo conocía poco y nada sobre el Fonca. Mi relación con esta Institución se dio cuando Moisés Rosas Silva -Secretario Ejecutivo del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla (CECAP) en 2013- fue requerido por Rafael Tovar y de Teresa para asumir la Dirección General del Fonca. En ese momento quise saber a dónde se iba el Secretario del CECAP con el que había comenzado a tener una relación amistosa. Muchos meses después, me ofreció -a través de Joaquín Alonso, su mano derecha y quien había sido mi jefe directo en la Dirección de Museos del CECAP- la oportunidad de unirme a su equipo en el Fonca. Sin dudarlo, acepté. Siempre tuve el sueño de vivir en la CDMX y trabajar en CONACULTA, Moisés Rosas me estaba abriendo la puerta.

La primera tarea que me dieron fue investigar todo lo que pudiera encontrar en internet sobre el Fonca y cada uno de sus programas. Busqué por todos lados, realicé resúmenes de cada programa, hasta llegar a casi una exposición sucinta del mismo. Y sí, también leí las Reglas de Operación y Tercer Convenio Modificatorio al Contrato de Mandato.

Necesitaba conocer bien a dónde iba a ir parar.

El Programa que tuve a mi cargo por año y medio fue México en Escena, luego debido a mi gran interacción con la comunidad artística que comencé a tener apoyé al Programa de Creadores Escénicos en lo respectivo a la difusión de sus proyectos y después me hice cargo de las Redes Sociales.

I – Antes del Fonca

En agosto de 2014, la revista Tierra Adentro publicó un interesante artículo dedicado a analizar el papel de las becas artísticas y principalmente del Fonca en el desarrollo cultural de México; lo titularon: La República de las Becas. Un repaso al sistema de apoyo a creadores. El número lo coordinó Alicia Quiñones, quien abre el repaso con el texto: Antes del Fonca; donde comenta que el término “política cultura” es reciente y uno de los impulsores es José Vasconcelos:

“Cuando estuvo al frente de la Secretaría de Educación Pública y Bellas Artes (1921-1924) promovió ‘la educación estética del pueblo’, una especie de revolución o reeducación social que incluía la formación en artes plásticas, literatura, música y danza en educación básica; asimismo, impulsó el movimiento muralista mexicano y creó una fuerte campaña sobre el libro y las bibliotecas”

Empero, José Luis Martínez Hernández en el texto El estado mexicano y la creación artística -publicado dentro del libro Arte y Cultura en Movimiento. 20 años del Fonca– comenta:  

“La tradición mexicana de apoyo y estímulo a sus creadores se remonta al mundo prehispánico, donde a todos aquellos que demostraban aptitudes para la danza, el canto, las artes escénicas y manuales se les eximía del pago de tributos, contribuyendo además a su alimentación y subsistencia. Durante los tres siglos del virreinato, este apoyo toma nuevas formas venidas de Europa, como el mecenazgo y el encargo de obra, en particular en la arquitectura, la escultura, la puntura y las artes aplicadas”

En ese mismo texto comenta en unas notas al pie:

“Maximiliano de Habsburgo otorgó, en 1886, una beca a Melesio Morales para estudiar en Italia. El presidente Porfirio Díaz y Justo Sierra apoyaron con una beca a Ricardo Castro para perfeccionar su educación musical en Europa y a Roberto Montenegro para estudiar en Madrid y París. En 1907, Teodoro Dehesa, gobernador del Estado de Veracruz, dio una beca a Diego Rivera para estudiar en Europa”.

A esas políticas culturas iniciadas por Vasconcelos desde su paso por la UNAM comenzarían a rendir frutos con la creación del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1946 durante el gobierno de Miguel Alemán y posteriormente con la creación del Consejo Nacional para Cultura y las Artes en Diciembre de 1988.

II – Creación del Fonca

En Arte y Cultura en Movimiento. 20 años del Fonca, Héctor Vasconcelos en el texto Orígenes, escrito exprofeso para dicha publicación, comenta:

“Acaso una de las primeras formulaciones del concepto de un fondo para la creación artística tuvo lugar en un cuarto del King´s College de la Universidad de Cambridge. Corría el año del Señor -diría Thomas Mann- de 1970. Octavio Paz, a la sazón titular de la Cátedra Simón Bolívar de dicha universidad británica, solía visitar con su esposa, Marie-Jose, mi cuarto de estudiante, a veces solos, otras veces en compañía de amigos comunes como Eliza Breton (viuda de André), John Kenneth Galbraith, Lucía Santa Cruz, Claudio Arrau y otros. Recuerdo que ahí hablamos de la conveniencia de que en México existiesen mayores estímulos estatales para la creatividad artística. Galbraith, con quien yo había tomado un curso sobre financiamiento de las artes en Harvard, sostenía que en ninguna parte del mundo la cultura es sustentable por sí misma a través de los mecanismos del mercado: el Estado o la iniciativa privada debían subsanar déficits”.

Alicia Quiñones -en el artículo mencionado líneas arriba- señala que Octavio Paz escribe en 1975 el artículo Declaración de a libertad del arte en Excélsior y comparte el siguiente extracto:

“Es bueno que se pida la colaboración de escritores y artistas para, entre todos, buscar la manera de cambiar la orientación, efectivamente burocrática, de las actividades del Estado en materia de literatura y de arte […] debe gastarse menos en administración y más en ayuda de los creadores y productores de arte y literatura […] el INBA debería de dar becas a los escritores y artistas jóvenes. Lo ideal sería construir un fondo para el fomento a la literatura y el arte, que funcionase de manera independiente y destinado a ayudar a escritores y artistas dentro de la máxima libertad estética e ideológica”.

Ese mismo año en la revista Plural, escritores como: Octavio Paz, Luis Villoro, Salvador Elizondo, Gabriel Zaid, Juan García Ponce, José Revueltas, José de la Colina, Vicente Leñero, Carlos Monsiváis, Alí Chumacero, Jorge Ibargüengoitia, María Luisa Mendoza, José Emilio Pacheco, Carlos Pellicer, Rodolfo Usigli, Fernando Benítez, Tomás Segovia, Julieta Campos, Jaime García Terrés, Emilio Carballido, Elena Poniatowska y Juan José Arreola, publicaron una declaración bajo el título de Ideas para un Fondo de las Artes; donde -según Quiñones:

“se proponía que la Institución rectora de estos apoyos debía ser autónoma, que concentrara y distribuyera recursos destinados a la creación y promoción del arte de diferentes dependencias, pero que a su vez no formara parte de la administración pública; se planteaba, pues, una descentralización de la vida cultural, que apoyara a los creadores en distintos estados de la República, destinando la mitad del presupuesto para este fin”.

Y más adelante, Quiñones comparte un extracto de dicha carta:

“Todos los subsidios otorgados estarán sujetos a escrutinio público, a través de una lista donde se indicará quién recibe cuánto para hacer qué. También será públicos los ingresos de la junta, los jurados, visitadores, el administrador y el personal administrativo. […] Hemos sido testigos, en nuestra época, de la reaparición del prejuicio bárbaro que atribuye al Estado poderes especiales en el campo de la creación literaria; también hemos sido testigos de sus nefastos resultados, lo mismo en el campo del arte que en el de la moral: obras mediocres y literatos serviles. Esta observación es aplicable a las otras artes no verbales, como la música, la pintura, la escultura y la arquitectura”.

Sin embargo, tuvieron que pasar quince años para que un 2 de marzo de 1989 se creará el Mandato Irrevocable Número 10886-1, denominado Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), donde según reza el Mandato:

“la Secretaría de Educación Pública, a través de “El Mandante”, celebró con el “El Mandatario”, en aquel entonces Sociedad Nacional de Crédito, hoy Sociedad Anónima, un contrato de mandato cuya finalidad consistió en la creación de un mecanismo financiero mediante el cual recibieran donativos del Estado y de la sociedad civil para apoyar la creación y difusión de los bienes artísticos y culturales, así como la conservación de nuestro patrimonio cultural. A dicho contrato de mandato se le identificó como Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (en los sucesivo “el Mandato”), para tal efecto, se otorgó un monto de cinco mil millones de pesos en la unidad monetaria vigente en esa fecha[1]

A partir de ese momento la comunidad cultural en conjunto con las autoridades gubernamentales dieron vida al Fonca.

III – 31 años del Fonca

A lo largo de los 31 años de existencia, el Fonca ha tenido como Directores Generales a: Héctor Vasconcelos, María Cristina García Cepeda, José Luis Martínez, Mario Espinosa Ricalde, Raúl Zorrilla, Martha Cantú Alvarado, Irma Caire Obregón, Moisés Rosas Silva, Juan Meliá Huerta, Mario Bellatin, Marina Núñez Bespalova y, actualmente, Adriana Konzevik Cabib.

Tiene y ha tenido los siguientes Programas: Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA), Jóvenes Creadores, Creadores Escénicos, Músicos Tradicionales Mexicanos, Compañía Nacional de Teatro (CNT), Programa de Producción Radiofónica, Concurso de Producción Radiofónica, Centro de Experimentación y Producción de Música Contemporánea (Cepromusic), Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac), Estudio de Ópera y Bellas Artes (EOBA), Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales, México en Escena, Teatro para la Comunidad Teatral, Programa “Edmundo Valadés” de Apoyo a la Edición de Revistas Independientes, Encuentro Nacional de las Artes Escénicas (Enartes), Becas para Estudios en el Extranjero, Programa de Residencias Artísticas, Programas de Residencias Artísticas para Creadores de Iberoamérica y de Haití en México, Programa de Apoyo a la Traducción de Obras Mexicanas a Lenguas Extranjeras (ProTrad), Artes Aplicadas, Cátedra Cultura de México, Apoyos Especiales, Programa México: Puerta de las Américas, Programa Escritores en Lenguas Indígenas, Premio Nacional de Artes y Literatura; entre otros. Recientemente se han anexado al Fonca: Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) y Fondo Regional para la Cultura y las Artes (FORCA).

Y según el mismo Fonca, en estos 31 años ha otorgado 22,826 apoyos, estímulos y becas a la creación artística en 96 disciplinas y especialidades, y ha apoyado a más de 19,000 creadores individuales y 3,825 grupos artísticos con distintas vocaciones y lenguajes. Todo eso se ha reflejado en: más de 125 mil obras en las siguientes disciplinas: Artes aplicadas, Artes visuales, Artes y Tradiciones Populares, Circo, Danza, Diseño, Arquitectura, Gestión y estudios culturales, Historia, Interdisciplina, Letras, Letras en lenguas indígenas, Medios audiovisuales, Música, Restauración y Teatro.

IV – Extinción del Fonca

El pasado 2 de abril del año en curso, se publicó en el Diario Oficial de la Federación un Decreto por el cual se ordenaba la extinción inmediata de los fideicomisos existentes en distintas áreas del Gobierno.

El 7 de abril, después de unos días de silencio que sirvieron para cimbrar el miedo y la especulación, Alejandra Frausto -Secretaria de Cultura Federal- informó que: 7 fideicomisos desaparecerán y hemos hecho todo lo posiblemente legal para defender la permanencia del Fonca, Foprocine y San Ildefonso. Luego aclaro que todo está en manos de Irma Sandoval, titular de Secretaría de Función Pública, y de Arturo Herrera, titular de Hacienda.

Días posteriores, Irma Eréndira Sandoval -Secretaria de Función Pública- acusó sin hacer distinciones que todos los fideicomisos gozaban de “opacidad y corrupción”.

El pasado 17 de abril, la Secretaría de Cultura compartió un comunicado donde se informaba lo referente a los fideicomisos que existían dentro de la misma. Sobre el Fonca se dijo:

“el Fonca será incorporado a la estructura orgánica de la Secretaría de Cultura, lo que permitirá contar con reglas de operación claras, transparentes y sin espacio a la corrupción. Además de dotarlo de certeza jurídica, reconociendo como un Sistema Nacional de Creadores que abarca desde los jóvenes creadores de los estados hasta los eméritos en todos los campos de la creación[2]”.

Lo trazado por toda una comunidad cultural se decidió tirar por la borda. El subtexto deja claro que el actual régimen veía al Fonca y la comunidad cultural como entes corruptos. Y si quedan dudas, habrá que recordar el tweet de Irma Eréndira Sandoval ese mismo día:

“Se acabó el FONCA salinista, nacido para controlar a los rebeldes y premiar a los compadres.

Nace un nuevo sistema de apoyo transparente a todos los creadores del país.

[…]

El golpeteo fue mero oportunismo[3]”.

Al siguiente día comentó lo siguiente, también en Twitter:

“Serénense artistas.

1) Es un hecho histórico que Salina creó FONCA en marzo de 1989, para mitigar las críticas al fraude electoral.

2) Pero “origen no es destino” y por supuesto que reconozco la gran valía de la comunidad artística.

3) Hoy @cultura_mx tiene rango SECRETARIAL

[…]

Flaco favor hacen a la cultura quienes añoran las formas del pasado.”[4]

Si alguien tenía dudas de la extinción del Fonca, Irma Eréndira Sandoval -y no Alejandra Frausto– lo dejo bien en claro.

El Fonca tal y como se conoce paso a la Historia y de las formas más erróneas. Se ha acusado a dicha Institución de forma arbitraria y sin tener pruebas, concretas, en la mano.

Como bien explica Christopher Domínguez Michael en un artículo publicado en Letras Libres[5], la extinción del Fonca de parte de este régimen obedece a un acto de mala fe.

Por otro lado, Pedro Ángel Palou en su columna Desestimar la cultura, publicada el pasado miércoles en Contra Réplica-Puebla; deja en claro la relevancia que el Fonca tuvo para la Cultura de México:

“[…] el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes ha sido todo menos clientelar, ha sido transparente y ha permitido que jóvenes de todo el país pudieran existir en el concierto cultural, sin tenerse que ir por vez primera a la capital del país. Miles de proyectos culturales han visto la luz, se han desarrollado y han florecido gracias a los estímulos del Fondo. Es un profundo error prescindir de un mecanismo -como todos, perfectible- que en este tiempo nos ha permitido crecer con menos inequidad y promover decididamente el teatro, la danza, la música, las artes plásticas, la literatura, las lenguas indígenas, los proyectos de coinversión, la investigación cultural y artística. Museos, revistas, editoriales independientes, compañías de teatro y danza, a lo largo y ancho de la república sin otro compromiso que el de crear”[6].

El daño está hecho y el Fonca, tal y como lo conocemos dejará de existir paulatinamente.

En su portal, Letras Libres reunió varias voces de miembros de la comunidad artístico-cultural hablando sobre el “asesinato” que el régimen de Andrés Manuel López Obrador le realizó al Fonca. Vale la pena leerlo: Adiós al Fonca tal y como lo conocemos[7].

Colofón

Muchos en redes sociales festejan, pues han entendido que el Fonca fue salvado. La ceguera o el apoyo ciego a este régimen nos les permite ver la realidad. Y lo dijo claramente, Marina Núñez Bespalova en la entrevista que días atrás tuvo en Noticias 22[8]:

“lo vamos a poner en estructura a través de una Dirección General. Aprovechamos el único decreto que existe, que es el del Sistema Nacional de Creadores (SNCA) y en ese decreto vamos a incluir otros Programas, además del SNCA. […] Ahora lo que vamos a hacer es integrar este Sistema, realmente hacerlo un Sistema; vamos a integrar a Jóvenes Creadores, vamos a integrar algunas otras piezas que pueden hablarnos de todo un cuerpo, de un todo. Así como casi siempre se hacen símiles con el Sistema Nacional de Investigadores, por ejemplo, donde hay distintas categorías de investigación, algo muy similar estamos intentando formar con el SNCA. Esto le va a dar certeza jurídica a, como mínimo, 7 programas que maneja el Fonca. […] No va a desaparecer ningún Programa. Se están reordenando. […] El Fonca no va a cambiar sus mecanismos de selección. […] Lo sustancial del Fonca, el corazón del Fonca, ese permanece. […] Es un proceso largo. De la noche a la mañana no se cambia de figura. Esto continua.  […] tenemos la gran posibilidad de que el Fonca sea o como se llame la Dirección General […]

En resumidas cuentas, van a buscar conservar la esencia del Fonca; pero este se ha extinguido tal y como lo conocemos, se pensó y configuró por algunas de las plumas y artistas más brillantes que ha tenido México. Ni siquiera saben si por mera nostalgia se va a seguir llamando Fonca o no.

Habrá que estar vigilantes.

Posdata: Este mismo día en el portal electrónico de Gluc (https://gluc.mx/) podrán encontrar mi columna intitulada: Defender al Fonca es pelear por la Historia Cultural de México, donde abordo mis motivos y razones por las cuales muchos tendríamos que estar obligados a defender este tipo de Instituciones y Programas.

Fuentes:

  1. Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. 18 años de inversión en el patrimonio vivo de México. (México, 2006).
  2. Arte y Cultura en Movimiento. 20 años del Fonca. (México, 2010).
  3. La República de las Becas. Un repaso al sistema de apoyo a creadores. Revista Tierra Adentro (México, 2014).
  4. https://gluc.mx/opinion/amlo-extingue-fideicomisos-fonca-desaparecera
  5. https://www.gob.mx/cultura/prensa/a-31-anos-de-su-creacion-el-fonca-se-afianza-como-la-mas-importante-institucion-mexicana-de-estimulos-a-la-creacion-artistica-y-cultural-y-consolida-su-dimension-nacional?state=published.

[1] https://fonca.cultura.gob.mx/marco-normativo/

[2] https://www.gob.mx/cultura/prensa/secretaria-de-cultura-informa-sobre-resultado-de-gestiones-acerca-del-decreto-que-extingue-los-fideicomisos?idiom=es

[3] https://twitter.com/Irma_Sandoval/status/1251518706875686912

[4] https://twitter.com/Irma_Sandoval/status/1251703827205550080

[5] https://www.letraslibres.com/mexico/cultura/poca-y-mala-fe-el-fonca

[6] https://puebla.contrareplica.mx/nota-Desestimar-la-cultura202022438

[7] https://www.letraslibres.com/mexico/cultura/adios-al-fonca-tal-y-como-lo-conocemos

[8] https://twitter.com/FONCAMX/status/1252802403516153861

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¿Qué problema tiene la convocatoria de Sistema de Teatros?

Una invitación a ver el valor de Central Digital de Artes Escénicas e indagar en algunas creencias arraigadas en la comunidad del teatro en CDMX.

Por Johana Trujillo (@jOtrujilloA)

11 de septiembre de 2019

Estimado creador escénico/artista que quieres participar en la convocatoria del Sistema de Teatros de la CDMX:

Si tú ves la propuesta de selección para la Programación 2020 como un concurso de popularidad sólo porque habrá cuatro proyectos seleccionados por más “Recomiendo”…

Quiero aclararte primero lo que sucederá con todos los proyectos que se inscriban desde la Central Digital de Artes Escénicas. La selección por “recomiendo” será de un sólo proyecto de las siguientes categorías: artes escénicas incluyentes, artes escénicas de jóvenes talentos, artes escénicas sobre identidades mexicanas y artes escénicas con perspectiva universal. Son un total de cuatro proyecto, el resto será elegido por el Comité de Selección. En promedio llegan a elegir 80 pero no es un número específico.

¿Cuáles son las consecuencias que estás viendo de hacer este tipo de dinámicas? Por otro lado, entiendo que seas artista y no “influencer” pero sí lo eres. Eres un “influencer” en tu sector porque participar en esa convocatoria y ser seleccionado aumenta tu credibilidad. Sin embargo, tal vez no lo seas en redes sociales porque no tienes los millones de seguidores que puede tener un Miguel Conde o la banda Café Tacuba. Y está bien, tal vez tu prioridad es crear no tener más visibilidad.

¿Te preguntas cuál público porque crees que es nulo el que tiene el sistema de teatro?

Recuerda: que no haya suficiente público en las salas (o que sean sólo conocidos de tu producción) no significa que el teatro no tenga su público. ¿Te has puesto a contar del total de asistentes qué porcentaje se enteró por el teatro, por tí, por los medios en los que se publicitaron? ¿Tienes datos duros que sustenten el que digas que no hay público o que sólo van los que tú llevas? ¿No es tu trabajo porque lo tuyo es crear? Entonces ármate de un equipo de difusión que pueda dar seguimiento a eso para poder empezar a tomar decisiones sobre qué estrategias hacer para darle la vuelta a esta situación.

¿En qué beneficiaría a Teatro en tu barrio, Teatro en plazas públicas o al Sistema de teatros unos “likes”? En visibilizar la plataforma Central Digital de Artes Escénicas, una iniciativa que permite visibilizar tu proyecto escénico incluso aunque no se encuentre en temporada. Por tanto también visibiliza tu proyecto.

CENTRAL es una plataforma que conecta al interesado en conocer espectáculos de diferentes disciplinas con los hacedores de artes escénicas. ¿Quieres aprovechar ese potencial o no? Si no, entonces ¿cómo te gustaría que fuera la selección de proyectos en Sistema de Teatros Ciudad de México? ¿Te gustaría diseñar una convocatoria con la institución, otras compañías de artes escénicas y los espectadores que vamos al teatro?

Sobre el jurado y el criterio artístico

Quizá también te parece absurdo que se apoye una competencia entre ustedes porque crees que se pierde la calidad en la selección y el criterio artístico. Pero entrar a la convocatoria es competir con otros también. Sólo que ahora hay dos jurados: un Comité de Selección y el público que decida entrar a la plataforma a votar. ¿Qué evidencia tienes que el público no tiene criterio si la gente que más va al teatro es la universitaria? ¿Cuál es el público que tienes en tu cabeza, cómo lo tienes caracterizado?

Si el público te parece que no tiene un criterio artístico para elegir qué obra le gustaría ver ¿de quién es responsabilidad desarrollarlo? Quien sabe apreciar esos eventos artísticos puede proponer una sesión después de una obra, pero también es una decisión personal el educar la mirada. ¿Los creadores tienen criterio artístico sólo porque estudiaron teatro, cine, música? ¿Cómo es tu criterio para elegir qué ir a ver? ¿Es mejor que el del “público” sólo por hacer teatro? ¿Conoces a cada persona que se sienta en la butaca? Puede haber psicólogos, escritores, editores, profesores, amas de casa, estudiantes, abogados, doctores, fotógrafos, periodistas, chefs y hasta actores.

Una elección ética

Si crees que el hecho de que alguien te de un “recomiendo” implica que quizá se creen correos falsos, que son sólo tus amigos o familiares o que difundirás desde lugares que te den más posibilidades de tener “likes” sin importar si le gusta o no el teatro… Es una elección ética. Así hay políticos que compran bots o le entran a las fake news para desacreditar a su competidor. ¿Cómo cambiamos ese sistema democrático?

Por eso crees tal vez que no se verá reflejada la estrategia de “recomiendo” en el público en las funciones. Y tienes razón. Eso no va a verse reflejado en las funciones si no hacen un seguimiento de esas personas y su asistencia a las funciones. Tal cual lo harías en una fiesta en tu casa. ¿Cómo sabes si llegaron tus invitados? Por que les abriste la puerta, porque hay una lista por la que hay que pasar para validar.

¿Qué piden recomendar obras que ni se han estrenado? Hacer que alguien de “like/recomiendo” o vote por ti, necesita una estrategia de comunicación y posicionamiento. Para que te conozcan y decidan votar por ti. Seguro empezarás pidiendo a tus conocidos que voten por ti, y está muy bien. Sólo no crees correos falsos para ganar. Si no, ¿qué es lo que te mueve entonces?

La inexistente búsqueda de la verdad en el teatro actual

Por Viridiana Nárud (@viridianaeunice)

Últimamente la pretensión en los títulos de las obras en el teatro actual resultan más interesantes que la obras en sí mismas. Si pudiera simplificar lo que la mayoría del teatro actual mexicano expresa, porque existen excepciones, lo haría con una palabra: Caos. Aunque pueda parecer una acusación terrible, resulta algo magnifico. Es en el Caos en donde surge la vida, es la explosión de ésta.

Pero para que del Caos surja la vida primero debemos separar los elementos. Pareciera que existe una búsqueda que se inclina por la estética fría, de enunciar la palabra sin significado, de politizar sin ser políticos y de ser filósofos sin ni siquiera tratar de desentrañar las preguntas básicas de esta materia. La retórica del lenguaje político, cada vez más decante en nuestros gobernantes, la mala educación del nuestro país y el desinterés de pensar de sus ciudadanos, ha generado una dramaturgia floja y una dirección inclinada a la estética, que ni siquiera se ha preguntado qué es esta última.
Si bien es cierto que la estética es la búsqueda de la belleza, ésta última no es elemento frío que sirve como adorno. James Hillman en su libro “El pensamiento del corazón” explica la etimología de la belleza de la siguiente manera: al corazón hay que provocarlo, hay que hacerlo salir a gritos; precisamente esa es la etimología que Marilio Ficino da a la de belleza: kallos, dice, proviene de kaleo, <>, <> (Platón). Hay que rugir furiosamente para que la belleza salga a la vida, pues los cachorros de león nacen muertos, como nuestro perezoso conformismo político…

¿No sería necesario para salir de nuestro conformismo político, intelectual y emocional, reconocer al primero? ¿Reconocer que ha sido más sencillo caer en una retórica que crear nuestra propia filosofía? Para algunos filósofos místicos como Maimonides y Wittgestein, la palabra se encuentra acompañada de la metafísica, la física y la lógica. Entendiendo por esto que la palabra y el pensamiento crean la vida. Maimónides creía que el pensamiento activo es lo que hace inmortal al hombre, para Wittgestein el pensar era lo más digno por lo qué vivir. Ambos, aunque los separan siglos, coincidían en un cuestionamiento: ¿cuál es el origen y la finalidad de las palabras? También coincidieron en que la finalidad de la palabra conlleva una decencia de vida y es también pensamiento.

Aunque la Verdad sea una ilusión, su búsqueda o destrucción de esta no debe detenerse. Es urgente que los dramaturgos actuales o futuros dejen de regodearse en la superficialidad de la palabra, y que detengan su engaño a espectadores con retórica disfrazada de silogismos falsos. Hacen falta titanes que ofrezca fuego a este mundo. Nos enfrentamos a oscuros profetas del pensamiento que nos engañan y nos quieren seducir con imágenes bonitas de mercado. La Belleza y la palabra ocultan un poder capaz de dar vida a un corazón muerto.