Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y las ganas de triunfar

Por Viridiana Nárud (@Viridianaeunice)

Hace años escuché hablar de esta obra y de lo impresionante que era la actuación de Mari Carmen Ruiz, lo que ondeaba entre lo grotesco y maravilloso. Así que cuando se abrió la posibilidad de ir a ver esta obra, inmediatamente dije que sí. Inicia la obra: dos mujeres, opuestas en todo, se encuentran frente a frente, gritan cosas imposibles de entender. Van de un lado al otro del escenario; lavan ropa, gritan, se desnudan y yo sigo sin entender nada. Escucho al señor junto a mí: Me duele la cabeza. Después, una pausa, las mujeres han dejado la metaficción para entrar a la ficción. Recuerdo que es la adaptación de Las Criadas de Jean Genet, obra que narra el asesinato que cometen dos criadas contra su ama.

Ahora, para entender esta obra, Lo único que necesita una gran actriz es una gran obra y las ganas de triunfar, es importante entender su contexto e importancia respecto a la fecha de su estreno y la fecha actual. Hace diez años el teatro en México dejó de ser institucional al abrirse espacios alternativos y no convencionales, había una urgencia por parte de la juventud, no sólo de hacer teatro, sino también de consumirlo. El boom de estos espacios no convencionales dio paso a lo que me gusta llamar: La Breve Etapa de Oro en el Teatro Mexicano. Vaca 35 Teatro fue partícipe de este movimiento consciente o inconscientemente. Su manera transgresora y antiestética llamó la atención de las juventudes necesitadas de ver nuevas maneras y formas que rompieran las estéticas y narrativas convencionales.

A nueve años después de su estreno esa fuerza se ha roto como un hechizo. Es difícil entender de qué trata la obra si no se sabe que está basada en las Las Criadas de Genet, lo cierto es que esta obra es sólo un pretexto para narrar algo más, algo que no queda claro al espectador. Anne Carson dice que la economía de la poesía radica en el Tú, a lo que yo sumo, a esa capacidad en donde el otro se ve inmerso en la obra y se le comunica algo. La tarea básica del teatro es la comunicar porque sin el otro, sin su eco, no es nada.

Los Signos del Zodiaco

Por Viridiana Nárud (@viridianaeunice)

¿Cuándo asistimos al teatro qué es lo que nos emociona? ¿La historia, el director o nuestro acto favorito? La tarea del dramaturgo, a veces vilipendiada, trata de revelar el destino humano a través de símbolos e historias que hagan eco en la mente y emociones del espectador. Por ello, cuando un escritor logra revelar la esencia humana se convierte en clásico, porque el alma humana y sus necesidades no cambian a pesar del tiempo. Los Signos del Zodiaco escrita por Sergio Magaña es de esas obras que revelan una verdad oculta y profunda, a pesar de haber sido escrita en 1944, y tuve oportunidad de verla en el CEA, sí la escuela de Televisa.

Ahora pasaré a narrar mis prejuicios antes de asistir a la obra montada por estudiantes del CEA y el director de teatro Isael Almanza. Es cierto que existen ciertos prejuicios acerca de los actores de telenovelas y uno podría creer que ver a un Sergio Magaña dentro de la institución artística de Televisa podría ser un fiasco. Lo cierto es que esta escuela ha mostrado, al menos en sus exámenes, saber contar historias a través de sus actores y directores.

Isael Almanza ha encontrado un espacio de experimentación dentro de este recinto. Ha combinado el realismo con su fuente básica que es la colectividad y la fiesta dentro de una obra. En esta ocasión bajo el enorme texto de Sergio Magaña, que es grande no sólo por lo que cuenta, sino por la descripción detallada de la escenografía, que abarca tres niveles de una vecindad en México, lo que hace el director es acomodarlo todo en un microespacio. Es entendible por el espacio tan pequeño. Lo interesante aquí es mostrar cómo un conjunto de actuaciones poco uniformes puede sostenerse siempre y cuando tengan de dónde tomarse, los andamios y castillos de la obra es la dramaturgia de Sergio Magaña que Isael entiende y lo acompaña poniendo un sello particular en donde la fiesta se vuelve parte de la obra e invita al espectador, sin molestar, a que sea parte del festejo.

Los Signos del Zodiaco es una obra aplastante para quien la tome, porque en su brillo alumbra a quien la tome, es guía, pregunta y respuesta, pero no todo director puede darle guía, ya que en sus complejidades puede perderse. Isael logra bajar el texto, adaptarlo, guiar a sus alumnos en un pequeño foro de Televisa. ¿Qué sucedería si saliera la obra de la institución? Una respuesta que dejo a productores.

Casa de mascotas

Por Viridiana Nárud (@viridianaeunice)

Casa de mascotas aborda un conflicto en apariencia superficial: La mascota de la casa ha matado al indefenso perrito de los vecinos. ¿Qué se debe hacer? ¿Ocultar el homicidio del perro? ¿Sacrificarlo? La realidad es que este conflicto esconde algo más siniestro. Aarón, un hombre desempleado, vive bajo el techo de Eva, una mujer que ostenta un poder económico e intelectual, superior a su pareja.

Como dueña de una perrita gigante y dominante, comprendo y empatizo con el primer conflicto que se nos presenta. Sin embargo, también entiendo que nuestras mascotas son el reflejo de nuestra sombra, de aquello que ocultamos a los otros. En un momento Bill le dice a Aarón que su perro necesita un objetivo, una razón de ser, que es eso lo que hace daño al animal. Aarón sólo dice escuchar las palabras, pero en realidad ignora todo lo que Bill le ha dicho, ahí viene el peligro.

Según Jordan Peterson, controvertido psicólogo clínico, no existe nada más terrible que un adulto comportándose como niño, ya que las personas que no crecen no encuentran su sentido de vida y se vuelven hostiles y resentidos. Hoy, en la actualidad, las mujeres nos enfrentamos a hombres-niños imposibilitados de crecer. No se les ha enseñado que la vida no es sólo beneplácito y alegría, sino también trabajo y dolor. Las sociedades antiguas tenían distintos rituales en donde infligían dolor real en el adolescente para mostrarle el dolor de la vida futura. Quizá para algunos estas prácticas y señalamientos puedan parecer crueles, lo cierto es que existen reglas de la vida superiores a las sociales, que marcan la vida de las personas. Tener un objetivo y trabajo da sentido a nuestra vida, algo de lo que carece Aarón.

Eva representa a esta mujer empoderada, que tiene a un hombre a su lado sin tomarlo mucho en cuenta, es el adorno de casa, el trofeo para demostrarle a la sociedad que se puede tener todo en la vida: Amor, trabajo e independencia. Lo cierto es que Eva oculta a Aarón grandes secretos ya no lo considera en verdad parte de su vida.

Como toda comedia negra revela de manera divertida la realidad de una sociedad. En su dirección, iluminación y escenografía, todo se encuentra en el lugar preciso. Antonio Castro da importancia a contar la historia y por eso es una obra entretenida que atrapa al espectador, aunque lo deja ir en dos momentos: en la borrachera de las mujeres y en el monólogo final. Casa de mascotas es una obra recomendable para reír de esta siniestra realidad.

Casquito: los padres como referentes a imitar

Por Johana Trujillo (@jOtrujilloA) / 23.10.22

 

Gracias al Circuito Nacional de Artes Escénicas Chapultepec: Teatro y Espacios Independientes del Centro Cultural Helénico, la compañía Pochota Teatro trajo a San Cristóbal de Las Casas Casquito, una obra escrita e interpretada por Joan Alexis Robles, pensada para la comunidad de Cabeza de Toro, una localidad a orillas de Laguna Pampa La Joya, en el municipio de Tonalá, Chiapas. Este unipersonal tiene como objetivo, desde su concepción, ofrecer un montaje divertido y reflexivo a la vez para que la comunidad se interese en el teatro, por eso, los personajes utilizan el lenguaje de la costa chiapaneca.

 

Casquito nos da a conocer la historia de un niño de tres años que vive en una pequeña comunidad pesquera a orillas del manglar chiapaneco. Narra cómo crece en la pampa turula teniendo a su padre como ejemplo. Con la luz, el espacio y el manejo corporal del actor, el unipersonal aborda cómo los niños ven a los adultos de su comunidad como referentes. Entre los personajes están los padres de Casquito y su amigo Bodoque.

 

Si bien no está basada en hechos reales ni es autobiográfica, recopila diversas problemáticas que suceden en Cabeza de Toro, como el abuso infantil o el uso del poder y el sexo como un elemento machista, muy presente también en las comunidades indígenas del estado. Con una mirada fársica, Casquito nos muestra cómo la comunidad alrededor de este niño afecta irremediablemente su comportamiento.

 

En el conversatorio al final de la función en Patio Petul, Joan Alexis compartió que en Cabeza de Toro su principal público son niños porque “les urge crecer” y quieren ser como los adultos. También comentó que en las escuelas de teatro se les dice que el teatro tiene un impacto y cambia conciencias. Dado que “en una gran ciudad son rostro que no vuelves a ver y no sabes qué impacto pueden tener”, decidió irse a su pueblo a responder la pregunta “¿una obra es capaz de cambiar a alguien?” Al día de hoy no lo ha percibido claramente, pues para los niños el personaje es “un cojelón que dice muchas groserías”, todavía no ven lo que trata de decirles a lo adultos, pero seguirá montando otras obras para encontrar respuestas.

 

Aún existen comunidades indígenas en Chiapas, Guerrero y Oaxaca que se rigen por usos y costumbres. Incluso en algunas de ellas continúa la práctica de vender a las hijas para casarlas, aunque el comprador sea mucho mayor que ellas, incluso a cambio de cervezas o animales. El machismo deslegitima su opinión y se tiende a culpabilizarlas por la situación de violencia en la que viven. Es un cambio cultural lento en el que Casquito puede contribuir como una actividad detonadora de diálogos, principalmente para la mujeres de cualquier comunidad que asistan y se vean “quebradas, pensativas” o que sólo logren expresar “es lo que sucede, es duro verlo así”.

Un obús para el corazón

Por Viridiana Nárud (@viridianaeunice)

Wajdi Mouawad es un dramaturgo canadiense de origen libanés que marcó un hito en su carrera con la obra “Incendios” la cual sería filmada poco tiempo después con el título “La mujer que cantaba”, de esta manera, el autor, logró la fama mundial. En México aún se recuerda como una leyenda la dirección de Hugo Arrevillaga y cómo es que las personas hacían fila para ir a verla. Por ello, cuando se anuncia que va haber un montaje de la obra de Wajdi Mouawad, las expectativas son altas.

“Un obús para el corazón” es una obra en la que se pretende narrar el momento en donde Wahab, siendo niño, vive un ataque paramilitar en contra de civiles. Por medio de la abstracción del espacio se intenta narrar una historia que tiene un tinte realista. Primero voy a analizar si este juego en la escenografía funciona. Para entender el arte abstracto uno debe tener en cuenta que es por medio de la simbología y la psicología del color que se narra una historia y que no es lo mismo el action painting en donde la fuerza del movimiento, los colores desean enmarcar una impresión emocional en el cuadro. En este caso, la abstracción es figurativa, se tienen marcos de cuadros que son narrados dentro de la obra para dibujar el espacio en donde se moverá el personaje. Después, están las imágenes que son demasiado explícitas: Cuando se dice que están en un camión se proyecta la imagen de un camión; cuando se describe a la madre aparece la madre, entonces, ¿es abstracto o no?

Ahora hablemos de cómo juega la música dentro de este universo. Es cierto que el cine ha tenido gran influencia en el teatro y que esta idea de musicalizar ciertas escenas para marcar un ritmo o estado emocional de personaje o historia puede resultar benéfica para la progresión narrativa de la obra o tensión de ésta, sin embargo, en este caso la música no tiene ninguna función diegética.

Sobre la actuación: Bernardo Gamboa tiende a crear un ritmo en sus monólogos, no sé si sea una estrategia mnemotécnica o una costumbre, el resultado es que uno puede predecir que al final de cada frase acentuará la última vocal. Es tarea de dirección retirar esos pequeños vicios porque en esta ocasión se contaba la historia de un extranjero que sonaba a hombre del norte de México por ocasiones.

La traducción es algo importante y si bien es cierto que toda traducción es traición, es importante respetar ciertas convenciones del lenguaje que tienen que ver en qué espacio geográfico se encuentra el personaje, ya que si se utiliza la palabra culote con acento del norte, me transportan de manera inconsciente al norte del país aún cuando se está narrando el invierno con nieve en Canadá.

La unidad de espacio y tiempo no se encuentra en esta obra y por lo mismo hace muy difícil la compresión de este monólogo. El protagonismo de la escenografía y dirección opacaron al actor y la historia. Es importante recordar que uno va al teatro a ver historias y que el trabajo de los creativos se vuelve inolvidable siempre y cuando hayan cumplido la función en torno a la historia.

Oliva Olivo. Adicta a los patanes

Por Johana Trujillo (@jOtrujilloA)

Tenía ya siete meses de no ver una obra de teatro en vivo. Si bien sabía del circuito de obras que estaba recibiendo Patio Petul, no había podido coincidir mi tiempo libre con alguna de ellas. Esta vez pude ir a ver “Oliva Olivo. Adicta a los patanes” no sólo por eso, si no porque quería conocer lo que el Centro Cultural Helénico estaba trayendo a la ciudad en la que elegí vivir desde 2017.

Oliva es una mujer que tras fallidas relaciones amorosas acepta que tiene un “problemita”: es adicta a los patanes. Convencida de que ha superado a Popeye, debuta como coach y líder espiritual. Por eso, somos parte del grupo de personas adictas a relaciones tóxicas para recibir su tratamiento de sanación emocional. Su lema: “Sé honesto, habla de ti”. ¿Por qué nos atraen esas personas que se envían mensajes con otras cuando están con una? ¿Qué nos lleva a creer que esa relación “puede ser mi última oportunidad”?

La obra dirigida por Andrea Maliachi es interpretada por Paulina Guisa, y al frente del teclado está Christian Navarro como Teclas. Este espectáculo retoma al personaje de tiras cómicas y cortometrajes de dibujos animados creado por Elzie Crisler Segar en 1919 para Thimble Theatre. Usa el humor para criticar las relaciones codependientes y las distintas maneras en que se intenta superar a un patán… hasta recibir una llamada del susodicho.

Paulina Guisa aparece vestida con la característica blusa roja del personaje animado con la diferencia de que su falda negra tiene una abertura lateral que deja al descubierto un poco más que sólo la pantorilla. Por otro lado, Christian Navarro porta un traje de marinero. Nos hacen sentir parte de su tripulación. La puesta en escena libera carcajadas de quienes asisten e incluso requiere de su participación, como en el ritual de vudú para causar algún mal al susodicho (de Oliva).

¿Qué alimenta el deseo de venganza y de hacer daño a quien causó dolor? El personaje de Oliva Olivo nos embarca en su método, en los recuerdos de amores tóxicos a la vez que nos muestra que al ser humano no le importa hacer el ridículo con tal de sentir que es alguien, que no estar solo en este mundo.

El espectáculo de Regordet Cabaret se presentó en Patio Petul, en San Cristóbal de las Casas, gracias al Circuito Nacional de Artes Escénicas Chapultepec: Teatro y Espacios Independientes, a través de la Secretaría de Cultura y el Centro Cultural Helénico.

¡Violencia!, el ideal de amar

Por Viridiana Nárud (@viridianaeunice)

Me pregunto qué es lo que nos lleva al teatro y nos emociona. ¿Su manera superficial de mostrar la vida o por su profundidad? Durante algún tiempo he sido espectadora sin encontrar mucha emoción. Pienso que el teatro, como toda arte, nos regresa a la vida. En esta ocasión fui a ver “¡Violencia!” una obra que narra la historia de una joven que ha encontrado el desamor y se ha entregado a la depresión.

Al inicio de esta obra un breve prólogo nos indica que está dedicada a la madre quien cree que su hija fallaría. El amor alberga en nosotros los más profundos ideales, nos eleva como dioses y al desaparecer nos regresa a nuestra ordinaria humanidad. La ruptura con el otro simboliza nuestra propia muerte. La eclosión de lo que jamás volveremos a ser.

La obra dirigida por Diana Sedano apuesta por una estética que trae a la Compañía Nacional de Teatro ese toque fresco que acerca a jóvenes audiencias. La dramaturgia de Valeria Loera está animada por una comedia que simula un humor negro el cual nunca logra atravesar.

Los conflictos que se exponen son dos: la ruptura con la expareja y la madre siempre protagonista y joven. “¡Violencia!” no encarna el papel de una mujer fuerte actual, suplica por la compañía de un hombre que atienda sus fantasías más elevadas acerca del amor, pero no sabe mirar al otro. Quizá por ello el ideal de amar a un ser goma es más placentero que aprender amar al otro con virtudes y desaciertos.

Amar es un arte que nos refleja, ilumina, revela y eleva para hacernos caer es los más oscuros círculos de nuestro propio infierno, sin embargo, Violencia pareciera que nunca supo ver más allá de sí misma. Por ello, el “amor” por un muñeco inflable se vuelve avasallante, porque él no reflejará de ella mas que el ideal que tiene ella de sí misma y es ahí donde lo que se enuncia como amor no es más que un ejercicio del ego.

“¡Violencia!” se mantiene en la superficie del absurdo, del humor negro, del amor, de los demonios y la lujuria, quizá en ello radique su éxito, porque por el momento sea necesario mantenernos en la superficie y no arrastrarnos a la caverna más profunda.

La coproducción entre el Centro Cultural Helénico y la Compañía Nacional de Teatro se presenta en el Foro La Gruta, los martes a las 20:00 hrs, hasta el 13 de diciembre.

Pancho Woyzeck: una obra incómoda

Por Viridiana Nárud

Luis Ernesto Verdín se caracteriza por ser un actor que dimensiona el espacio escénico desde distintas perspectivas, siempre acotándose a él. En esta ocasión el actor habita el hecho escénico desde dos distintas perspectivas: como dramaturgo y director y es por ello que encontramos en esta obra Pancho Woyzeck el semillero de lo que será su nueva faceta.

Analicemos la dramaturgia en primer orden para conocer los aciertos y desaciertos que comete el creativo. Pancho Woyzeck está inspirada del dramaturgo Georg Büchner titulada Woyzeck, en la obra original del alemán, se trata de hacer denuncia a un sistema capitalista oprimente y que quita toda dignidad al que se encuentra en la clase más baja. Siguiendo esta lógica, el personaje creado por Luis Ernesto sigue la decadencia y falta de dignidad por parte de un superior.

Pancho Woyzeck es un hombre miserable que vive en la miseria, con una mujer que ha perdido la razón desde la enfermedad de su hijo; su jefe, un líder religioso que se presenta cada semana en un programa de televisión le invita a formar parte de él para exhibir al mundo la decadencia en la que vive. Este Woyzeck muestra la lucha desencarnada en la actualidad por quince minutos de fama y cómo algunas personas se encuentran dispuestas a lucrar con el dolor y mísera del otro sin importar que representen una institución religiosa.

El encadenamiento de las escenas y su estructura nos sumerge a una atmósfera cada vez más siniestra en donde el humor negro es protagonista y se encuentra muy bien armado, sólo que se pierde por dar prioridad al drama de los personajes, yo le diría al dramaturgo que cediera paso a la comedia sórdida que le es natural. Creo que es uno de los mayores aciertos en la trama y sería muy grato para el espectador que a partir de la risa que libera también sea juez y parte para él.

Respecto al uso del espacio escénico: utilizar la antesala previa al foro y la parte superior al foro para video proyecciones, me parece arriesgado y no por ello desafortunado, sin embargo, en qué enriquece a la trama este juego. ¿No sería mejor ver las video proyecciones en el mismo nivel que sucede la escena en lugar de un fondo verde?

Respecto a las actuaciones: Existe comprensión por parte del elenco respecto al tono del texto y es por ello que el humor negro que en él se genera queda muy bien marcado y las risas del público responden a los estímulos generados por los actores.

En general la obra Pancho Woyzeck mantiene la denuncia, la perversión del opresor y el placer que éste siente al pisotear la dignidad humana. Al espectador, lo pone en un lugar incómodo al volverlo vivo y partícipe de la obra. Por momentos nos sumerge a esa realidad de los programas en donde el público es testigo de las vejaciones por parte de los conductores en contra de los invitados, un ejemplo de ello es la “Señorita Laura”, que somete a su público a ser testigo de la humillación pública de un ser humano y nadie dice nada.

¿Hasta dónde se puede llegar por un like, por rating, por fama? Hoy, en la era de la telecomunicación, en donde tenemos múltiples plataformas de exhibición de nuestra propia vida que alimenta el morbo ajeno, Pancho Woyzcek, podría ser uno de nosotros, en donde el hostigador es también uno mismo con tal de recibir un like o nuestros quince minutos de fama. Pancho Woyzeck es una obra incómoda por los temas que aborda y porque en la actualidad se da prioridad a lo “correcto” sin entender muy a bien lo que esto signifique. Esta obra te hará reír y sentir incómodo por esa misma risa.

¡Dolores! Un espectáculo total

Por Viridiana Nárud

Dolores es un espectáculo que forma parte del Festival Al Alma, desde Francia, el cual tiene como propósito la itinerancia y dar a conocer obras de Francia a México. En el caso de ¡Dolores! Un espectáculo total, podríamos pensar que el lenguaje es una manera de unirnos en la comunión del arte y que al no conocer del todo un idioma nos podemos perder un poco en la interpretación. Sin embargo, ¿qué es lo más importante: lo que se dice o lo que se siente?

Dolores es una mujer interpretada por Jean Christophe Coutaud, la cual a través de una conferencia habla y piensa acerca del flamenco, de su dolor y lo que significa este arte. A través de viajes a distintos países dentro de la imaginación de la personaja, podemos conocer los amores de Dolores y cómo se ha entregado a ellos sin dudar jamás en la fuerza del amor.

¡Dolores! Un espectáculo total nos hace reír en el absurdo, nos hace pensar en cómo los actores viajan de un continente a otro y nos muestran su cultura, su manera de hacer teatro, cómo visualizan a otras culturas y cómo a través de la risa nos liberan de nuestros agobiantes días. Sin duda, esta obra muestra un poco de la cultura y teatro de este país invitado. Nos permite valorar la itinerancia dentro del teatro, el valor de viajar ligero para hacer teatro.

Al final del espectáculo, Jean Christophe Coutaud quiso terminar su obra con un acto político: recordando que es nuestro deber hablar con nuestros políticos y comunidades acerca del cambio climático que nos asecha. Un aplauso al esfuerzo de Alain Ramírez Méndez en la gestión y al equipo del Teatro La Capilla que abren sus puertas para acercar al público de este recinto no sólo obras sino culturas diferentes y divergentes.

Tebas land: la realidad y la ficción parecen confundirse

Por Viridiana Nárud (@viridianaeunice)

Durante algunos días he dudado en publicar o no una crítica acerca de esta obra. ¿Qué tan objetiva puedo ser cuando una comienza a admirar el trabajo de un artista en escena? ¿Qué tan objetiva puedo una mantenerse? Sin embargo, para aliviar estas dudas me he dicho que no existe mayor objetividad que la subjetividad del sujeto que observa. Además, lo importante en el hecho teatral no es lo real, sino la verosimilitud.

Al término de esta obra mi acompañante me dijo: “Esto no puede ser posible, las reglas del teatro penitenciario sí permiten esto y aquello”. Entonces, la pregunta que surgió fue: ¿Es importante que se enuncie bajo juramento de decir sólo lo real y sólo lo real en el teatro, o es más importante que la ficción cree sus propias reglas y haga verosímil su propia ficción? En realidad, no tendría que pensarlo mucho, Aristóteles nos da la respuesta.

Aclarado este punto comencé a analizar la dramaturgia y su dirección. La dirección de Mauricio Lozano se ciñe mucho a lo marcado por el dramaturgo y nos recuerda que a veces lo más sencillo es lo mejor. Esto no quiere decir que al encontrarnos con una jaula que contiene una cancha de basquetbol y encierra a un hombre dentro del foro no cause sorpresa y claustrofobia.

La dramaturgia de Sergio Blanco nos recuerda un poco a Pirandello: las problemáticas de la interpretación y la vida del personaje en busca de una voz, también es la idea de la multiplicación de ese “Yo” que renace ante cada puesta en escena. Tebas Land es una obra dividida en actos en donde los personajes se desdibujan a través de una trama en donde la realidad y la ficción parecen confundirse, sin embargo, la única que en realidad existe es la segunda. La idea del parricidio, un crimen que altera todo orden cósmico y designio de los dioses, se presenta cómo una duda que nos hace cuestionar si el culpable no es sólo una víctima de la circunstancia y de decisiones que lo condenaron a su destino trágico.

La obra no sólo tiene una temática fuerte, también cuenta la historia de los menos desfavorecidos, como los condenados sociales que pagan crímenes en la cárcel. Empero, existe algo que interrumpe la progresión dramática: cuando el autor corta las escenas para recordarnos que es él quien ha creado la historia. Tebas Land es genera un dilema en donde la ficción y acción dramática es interrumpida por la idea. ¿Qué es más emocionante?: ¿La creación de una ficción ininterrumpida que nos lleve a un clímax y redención en el teatro o la idea que nos lleva siempre al humor y la ironía?